¿De quién es la culpa?

Citando a Laureano Márquez: “Hoy en día, ser venezolano parece ser sinónimo de tristeza”.

–¿Y de quién es la culpa de lo que pasa en Venezuela? ­–un amigo me preguntó–.

­–¿De quién va a ser? del gobierno.

De allí salió la idea de este post.

Hiperinflación

Como lo explicó Luis Carlos Díaz, en Venezuela, ocurren varios fenómenos –léase desastre –en paralelo. Una cosa es la inflación: consecuencia de la baja productividad, alta demanda y poca oferta, costes de producción altos porque la materia prima, mano de obra, servicios, etc., aumentan, entre otros. Otra cosa es la hiperinflación: culpa exclusiva del Banco de Central de Venezuela (no independiente), que aumenta la masa monetaria de manera que cada bolívar cada vez vale menos.

Una inflación moderada varía entre un 2% incluso hasta un 10% anual. En Venezuela la inflación llegó en el 2018 a 1.600.000% aprox., es decir, un huracán; y se estima que a finales de 2019 llegará a 10.000.000%. Imagínate que el precio del ticket del estacionamiento puede aumentar en la hora que estás estacionado.

Control cambiario

En Venezuela hay una tasa oficial de cambio, 5200 bolívares un dólar, que el gobierno controla y “distribuye” según tus necesidades –difícil de obtener – y además hay diferentes modalidades de cambio y para diferentes rubros económicos. Con estos controles de cambio, tanto a los ciudadanos como a las compañías privadas se les hace casi imposible comprar dólares a través de los organismos oficiales.

En paralelo, el dólar vale (hoy 22 de Mayo de 2019) 5777 bolívares soberanos. En Venezuela el salario mínimo es de 7,6 dólares y muchas cosas están al precio, digamos, extranjero en dólares -o más. Imposible para un Venezolano.

Lo poco que vale el bolívar se traduce a que las importaciones –la mayoría en dólares –son extremadamente caras y los comercios no se lo pueden permitir, resultando en una baja producción: escasez.

Se suma la escasez de dinero en efectivo y la exponencial devaluación de la moneda que ha hecho que cosas tan simples como sacar dinero del banco, pagar por un café o un taxi se vuelva una cuestión de supervivencia.

Control de precios

La escasez de alimentos en Venezuela es producto de la ignorancia de las leyes básicas de la economía. Claro, el gobierno siempre culpa a la codicia del “imperio” –sea lo que sea que eso signifique –pasando por alto que son sus propias medidas populistas las que generan escasez.

Economía básica: Te dedicas a hacer carteras y calculas tus precios según la materia prima, horas de trabajo, etc. Sacas tus cuentas y decides venderla por 10 dólares, pero tu mamá te dice que las tienes que vender a 5 dólares porque si no sus amigas no podrán comprarlas. Para ti, 5 dólares es precio de coste, o peor aún, precio de pérdida. Entonces, ¿qué decides hacer?: no vender más carteras. ¿Para qué vas a trabajar si no vas a ganar nada o incluso vas a perder?. Más escasez.

Lo peor es que el objetivo de Maduro es “perseguir los comerciantes que no cumplan con el control de precios” porque son “ellos los que inflan los precios de los productos para enriquecerse” y los culpa del desabastecimiento e hiperinflación del país.

En Venezuela ya nadie se quiere enriquecer. En Venezuela la gente quiere comer.

Control de producción y distribución

La producción y distribución de los principales alimentos e insumos básicos en Venezuela está controlada para intentar “paliar la gran escasez y desabastecimiento en el país” porque hay una confabulación en contra de Maduro que hace que los “alimentos no lleguen a los anaqueles”.

Traduzco: no hay alimentos que abastecer en los anaqueles. Entonces crearon las  cajas CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Producción) a través de las cuales el gobierno abastece a las comunidades con los productos básicos a un precio accesible. El precio es de 10.000 bolívares porque el gobierno los paga al cambio oficial y de allí que sean tan bajos.  La mayoría de los productos son importados. Algunos productos que incluyen estas bolsas son: arroz, harina, leche, pasta, atún, azúcar, entre otros.

Claramente hay más corrupción: robos de las cajas CLAP para venderlas a precio de dólar paralelo, etc., además de ser un mecanismo politizado: tienes que tener el “Carnet de la Patria” y simpatizar con el gobierno.

Crimen en Venezuela

Venezuela es considerada una de las naciones más peligrosas del mundo, con las tasas de homicidios más altas del mundo –no es algo de lo que estar orgulloso. Salir por la noche en Venezuela puede ser dictar tu propia sentencia. Todos los venezolanos hemos sido víctimas de la inseguridad y todos tenemos aquel familiar/amigo/conocido quien ha sido robado, secuestrado y/o peor aún, asesinado por la severidad de los crímenes.

La inseguridad de Venezuela es un añadido más a las razones del éxodo de venezolanos por el mundo. Si vas a Venezuela por primera vez, quizás la primera impresión no es tan fuerte y viéndolo desde el punto de vista extranjero, de entrada, Caracas te parezca como cualquier capital Latinoamérica subdesarrollada. Pero si lo miras de cerca, rápidamente esas impresiones se caen por su propio peso para ver una sociedad que se está  desmoronando y donde la gente está luchando para mantenerse viva, con lo mínimo de comida, salud y poder sobrevivir el día.

Mientras tanto

Mientras la inflación sube, los hospitales se quedan sin insumos y gente muere por falta de medicamentos y tratamientos. El gobierno niega la entrada de ayuda sanitaria alegando que no hace falta. Padres que no tienen que darle de comer a sus hijos ni a ellos mismos. Los niveles de desnutrición son exponenciales y enfermedades como la difteria y el paludismo vuelven a resurgir. Gente que antes ni pensaba irse y ahora huyen con una mano delante y otra detrás, porque cuando hay hambre ya es cuestión de supervivencia. El costo de vida en Venezuela sube y cada vez somos más pobres. Pero oye, no te preocupes, que la culpa es del imperio y aumentar los controles lo resolverá. El nivel de cinismo es igual de exponencial que la hiperinflación.

Los que estamos fuera y podemos, mandamos dinero a nuestros familiares pero poco a poco las cosas se complican.

Entonces, si me preguntan ¿De quién es la culpa? no se extrañen si me pongo un poco nerviosa.

¿Cuáles son las salidas? Primero, para algunos bien establecidos, sacar a la familia del país saldrá más barato y dará más tranquilidad.  Segundo, impulsar soluciones colectivas (procurar un cambio de gobierno). Como decía Luis Carlos Díaz: “Ambas son difíciles, pero a quienes no se han podido divorciar de Venezuela les toca lidiar con este drama incluso si ya se fueron del país”.

Os dejo con una cita:

“Sin control de precios todo sería mas barato. Sin control de cambio, el dólar hoy costaría menos. Sin control de producción y distribución, habría más alimentos disponibles en más lugares. Con un BCV (Banco Central de Venezuela) autónomo, habría menos inflación.

Este caos puede revertirse.

Sin ellos.” (Luis Carlos Díaz, 2018)

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s