El coloquio de los perros: una perspectiva social_ Miguel de Cervantes.

En “El Coloquio de los Perros”, Cervantes emplea el uso del intercambio coloquial entre dos personajes para tocar varios aspectos de la sociedad en la edad moderna temprana de España. Este diálogo, sin embargo, tiene lugar de manera irracional entre dos perros que comparten historias autobiográficas, lo que permite que la sátira social y las críticas de Cervantes parezcan más accesibles para su público que una denigración descarada. Algunos de los temas sociales que aborda a través de este cuento construido de manera poco convencional son la corrupción de la autoridad, tanto cívica como religiosa, los efectos de los sistemas de poder desconectados en sociedades moralmente equivocadas y la difícil situación de artistas y escritores creativos como él mismo, que se encontraba entre ser sincero a su obras o crear obras adaptadas para el público masivo.

Una de las historias que cuenta el perro Berganza es sobre su paso por un matadero en Sevilla. Aquí, está expuesto a personas de intenciones egoístas que han evitado la moralidad y el orden social adecuado en pos de la consecución de sus propios intereses. “… Son como buitres, manteniéndose a sí mismos y a sus amantes de lo que roban”. Los trabajadores sin supervisión del matadero mostraron sus verdaderas personalidades, haciendo lo que fuera necesario para saquear los mejores cortes de carne para ellos mismos, incluso causar daño o imponer la muerte a otros sin mucho remordimiento, como explica Berganza, «Pero nada me sorprendió ni me pareció más escandaloso que ver que estos trabajadores del matadero mataran a un hombre con la misma facilidad que a una vaca ”. Las acciones de estos trabajadores representan la tendencia de la sociedad a actuar en una mentalidad de turba cuando se le presentan oportunidades, especialmente en sociedades donde el comportamiento inmoral era tan común como en la temprana clase trabajadora de la España de la edad temprana moderna. Esto también puede ser una representación de la visión de Cervantes sobre los legisladores y la nobleza de España que gobiernan a una población con la que no tienen conexión ni intervención directa en su vida cotidiana, viendo cómo estas leyes realmente impactan a la gente. Más bien, la nobleza emplea a servidores públicos como protectores del sistema legal a pesar del hecho de que estos servidores pueden ser tan inmorales y egoístas como otros desviados sociales.

El episodio del Coloquio que detalla el mandato de Bergama como perro pastor, aborda la naturaleza corrupta de la humanidad, así como la deshonestidad en el liderazgo espiritual. La crueldad transmitida a través de los pastores deshonestos, fingiendo ataques de lobos para robar a sus dueños, sirve como una vívida analogía de pastores de seguidores cristianos que engañan a su rebaño ciegamente fiel e incuestionable para llevar a cabo sus propias agendas. El sistema religioso español en ese momento estaba entrelazado con el sistema gubernamental, permitiendo así decretos de requisitos de indulgencia y esencialmente «caza de brujas» para los desviados religiosos. La fuerte lealtad de Berganza a sus amos pastores lo lleva a creer verdaderamente en sus órdenes y aceptar el castigo que se le puede dar a pesar de su propia razón fundamental. Lo han alimentado, lo han visto como útil y refuerzan continuamente sus órdenes. No es solo hasta que se expone a la verdadera naturaleza de los pastores que Berganza se ilumina a la horrible paradoja que existe sistemáticamente y cuestiona cómo un sistema tan corrupto basado en la confianza podría exponerse a más personas. “Me quedé conmocionado y asombrado al ver que los pastores eran los lobos y las mismas personas que se suponía que estaban cuidando el rebaño lo estaban despedazando”, “¿Quién tendrá el poder de persuadir a cualquiera de que los defensores están a la ofensiva, ¿Que los centinelas están durmiendo, que no vale la pena confiar en nadie y que los que vigilan también matan?”. El paralelismo que se extrae de la historia con la sociedad española es la llamada de Cervantes a la acción a un colectivo consciente de revolucionarios que deben apuntar a iluminar a la sociedad de la corrupción que existe en la Iglesia y cómo lo hace la misma Iglesia que condena a los no creyentes y herejes para propagar la agendas glotonas de aquellos en posiciones de poder.

Cervantes también comenta los desafíos a los que se enfrentan los escritores en su sección que detalla al poeta. Tal vez un reflejo de los propios impedimentos de Cervantes, el poeta es descrito como profundamente cautivado por los detalles de su obra, esforzándose por hacerla tan históricamente precisa y poéticamente sólida como sea posible, sólo para ser ridiculizado y abandonado por uno de los actores por la exorbitancia y demanda de los poetas. Cervantes parece ilustrar sus propias frustraciones con una sociedad centrada más en obras de arte sensacionales y entretenidas en lugar de contribuciones literarias que sirven para desafiar las inconsistencias sociales y proporcionar una visión histórica y racional sobre cuestiones sociales; incitando así el debate constructivo en la conciencia social de una población. Creo que Cervantes puede sentir que parte de su obra literaria y especialmente su poesía había sido infravalorada por la sociedad, mientras que contribuciones como Don Quijote, un clásico por derecho propio, fueron más apreciadas por su valor de entretenimiento. El poeta retratado en “El coloquio de los perros” está obsesionado con la necesidad de precisión en su juego y sus esfuerzos son recibidos como adornos arbitrarios. Cervantes sostiene la filosofía de que el arte y la literatura deben cumplir el papel no sólo de reflejar la sociedad que describe, sino también de abogar por la moralidad y la rectificación de las injusticias.

El discurso entre Berganza y Cipión es uno que permite al público verse a sí mismo y sus acciones desde una perspectiva diferente, una de inocencia y sencillez. Estos perros proporcionan una visión subjetiva de las acciones de varios niveles de la sociedad española de la edad moderna temprana, y la corrupción y las inconsistencias que existen en todas partes. El enfoque poco convencional de Cervantes logra efectivamente su propósito para este cuento. Humilla a la audiencia y fuerza la reflexión autoscópica, no solo por los motivos y el comportamiento del lector, sino también por sus instituciones sociales y normas culturales. El tema constante de la corrupción expresado a través de la sátira en esta historia es un género que ha sido utilizado por generaciones de defensores para permitir el nivel de accesibilidad necesario para incitar a transformaciones impulsadas por las bases de los pilares que la sociedad elige defender, mantener y ratificar.

Sasha Alejandra Cegarra Salges        


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